martes, 19 de abril de 2011

Matrimonio solicita colaboración para construir una habitación

Se trata de Silvia y Héctor, padres de la menor Lucía que falleció tras ser aplastada por el techo de su vivienda.
La familia Hoyos está atravesando un momento difícil ya que no cuenta con una vivienda para cobijar a sus siete hijos. (Foto Prensa de la Municipalidad).
La familia Hoyos, residente en el barrio Jardín están solicitando la colaboración de la comunidad para poder construir una habitación. El pedido fue realizado formalmente ante la Dirección de Acción Social.
En diálogo con la prensa, Silvia y Héctor Hoyos (padres de Lucía Hoyos, la menor que falleció tras ser aplastada por el techo de su vivienda) comentaron, “como es de público conocimiento, hace algunas semanas hemos sufrido la pérdida de nuestra casa y de todos nuestros bienes debido al derrumbe del techo”.
Más adelante Héctor Hoyos comentó, “si bien, el Gobierno de la provincia, nos otorgó una casa ubicada en el barrio San Fernando; esta nos fue entregada en comodato por un año. En ese lapso debemos hacernos cargo de los impuestos, tasas, servicios, algo que es imposible por cuanto yo no tengo un trabajo seguro”.
Debido a la crítica situación por la cual les toca atravesar, el matrimonio recurre al Municipio solicitando materiales de modo tal que puedan levantar una pieza.

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Ser bandeño

Ser bandeño, no es simplemente haber nacido en La Banda, es sentirse parte de ella, es reconocer su perfume, sus colores, su melodía, es extrañarla si se está lejos, es emocionarse al escuchar el tradicional vals interpretado por uno de sus hijos, el inolvidable Carlos Carabajal.

Ser bandeño es reconocer que se forma parte de una historia en torno a las vía férreas, habiendo caminado por el andén o visto pasar el tren desde el alto nivel, es recordar aquellas despedidas o bienvenidas en la estación, es entristecerse cuando se supo que el silbido de la locomotora dejaría de sonar o sentir el galope del corazón cuando vio que la máquina regresaba.

El bandeño, forma parte de una provincia llamada Santiago del Estero, pero aclara que es de La Banda y sería la persona más feliz si por algún decreto la ciudad fuera declarada “República” aunque fuera por una única vez.

Ser bandeño es llevar en el corazón los colores de Sarmiento, Central Argentino, Agua y Energía, Villa Unión o Banfield. Es enarbolar las banderas de Olímpico y de Tiro o sentirse parte de cada una de las instituciones que conforman esta ciudad.

Un bandeño es aquel que disfruta de las siestas al lado del balneario, de las zambas y chacareras en Los Lagos con la familia Carabajal, el que goza sus vacaciones noche a noche en La Salamanca, el que celebra la fiesta de su ciudad como si fuera propia.

Ser bandeño es tener respeto por aquellos que hicieron la historia y la cultura, es recordar a Domingo Bravo, Dino Taralli, Adela Llugdar, Blanca Irurzum, Nelly Orieta, Apalo Villalba, Martín Rodríguez, Pablo Raúl Trullenque, Cristóforo Juárez y tantos otros que dejaron un lazo que lo une a lo autóctono y a su sentir.

Ser bandeño no es una cuestión simple, es llevar en la sangre esa tierra prometida que está de Santiago hacia el este cruzando el río Dulce, es defenderla, amarla y elegirla como el lugar en el mundo para vivir y morir.


Autor: Mariela Lizondo